Indianapolis no está jugando al nivel que nos acostumbró. Escasean las jugadas verticales de más de veinte yardas. Marvin Harrison, con treinta pases atrapados y sólo tres touchdowns, definitivamente, no es el mismo del pasado. Entre lesiones y su prolongada ausencia, el corredor Joseph Adai está perdido con 290 yardas totales y un mediocre promedio de 3.1 por acarreo.
¿Y Peyton Manning…?
¿Acaso un pobre balance de 15-9 entre pases de touchdown e intercepciones, así como un rating de 85 puntos, corresponden al Peyton Manning que siempre hemos visto?
Indiscutiblemente estos Potros de Indianapolis no corresponden a los del pasado reciente. Sin embargo sus rivales están preocupados. Nadie quiere enfrentarlos. Todos buscan evadirlos en playoffs. Porque pese a todos sus males los Potros siguen ganando y así cumplen con una máxima en la excelencia del deporte: “ganar incluso cuando se juega mal”.
La marca de 5 ganados y 4 perdidos los mantiene vivos en el camino hacia playoffs, aunque hay que reconocer que el título divisional se ha escapado al tener cuatro y medio triunfos de desventaja sobre los invictos Titanes. Es un 5-4 que ilusiona a su afición porque incluye triunfos sobre Nueva Inglaterra y Pittsburgh, ambos firmados con el sello de garantía Peyton Manning.
Volvamos al análisis de inicio, Indianapolis no está jugando buen futbol americano. Su principal urgencia es mejorar drásticamente el juego terrestre, correr la pelota como en el pasado. Las lesiones en Adai han sido terribles, pero con o sin él no corren bien. Llevan 623 yardas por tierra como equipo y un pobre, triste, mediocre, 3.3 de promedio por carrera.
Ni Joseph Adai como ningún otro corredor de los Potros ha sido capaz de correr para cien yardas esta temporada. Es una estadística terrible.
Es verdad aquello de que, “el juego terrestre prepara el juego aéreo”. Muy cierto. Mientras mejor se corra la pelota, mejor se lanzará la pelota, como si mal se corre el balón malos serán también los números del juego de pases.
Adai está de regreso y la combinación con Dominic Rhodes que tanto funcionó hace dos años, debe ser nuevamente base del ataque. Recuerde que la base para los pases de Peyton Manning es el engaño de carrera, jugada que provoca que la defensa pierda un instante, décimas de segundo, suficientes para que los receptores Wayne, Harrison, González o Clark consigan separarse de la cobertura de los defensivos.
Más allá de la necesidad de la urgente mejoría de Adai y el juego terrestre, sus receptores parecen haber perdido velocidad. Me parece que Marvin Harrison está en franca decadencia. Le cuesta mucho trabajo conseguir separación de sus rivales y sus manos seguras le empiezan a traicionar en momentos clave, al grado de haber visto a Manning explotar contra él.
Anthony González es intermitente. Ante los Patriotas fue factor decisivo, contra Pittsburgh fue casi invisible. No se ha desarrollado en el slot, tercer receptor clave de trayectorias cortas al centro del campo, como los Potros deseaban.
Seguramente Reggie Wayne sigue al nivel óptimo de otros años, pero al perder fuerza Harrison y González, las defensivas le han cubierto con mayor atención y lo han disminuido.
Dallas Clark tuvo un mal partido la noche que perdieron ante Tennessee, y también perdió algunos partidos por lesión, pero en general parece el mismo de antes y no hay duda de que sigue siendo el hombre confiable de Manning.
A diferencia de la ofensiva tras el regreso de Adai, en la defensiva hubo inmediata mejoría con el regreso de su líder, el safety Bob Sanders. Ante Pittsburgh fue impresionante su dominio defensivo, limitaron a los Acereros a 51 yardas por tierra, apenas 2.6 yardas por carrera.
Es criticable que estén por debajo de su nivel, pero si analizamos a los Potros sobre la base de que nadie es capaz de jugar al cien por ciento diecisiete semanas más cinco de playoffs, y que lo conveniente en esta liga es pasar aceptablemente la primera mitad del calendario, para empezar a mejorar en noviembre y alcanzar la cima de rendimiento en diciembre, entonces las cosas van muy bien.
¿Si jugando mal los Potros son capaces de vencer en Pittsburgh y a Nueva Inglaterra, que harán cuando jueguen bien?

